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20071004 Thursday October 04, 2007

La cafeína, somnífero estrella para trabajólicos.


Un café seguido de una siesta de 15 minutos es la última receta para combatir la modorra de la tarde en la oficina.


La deprivación de sueño ha sido un método acariciado por interrogadores de las más diversas escuelas de tortura a lo largo de los siglos.  Y es por algo. Aparte del estres inducido, la falta de sueño puede tener consecuencias cognitivas similares a las de una borrachera, semejanza que ha sido incluso cuantificada : 17 horas sin dormir, un lapso de deprivación bastante moderado,  son equivalentes a  poco más de tres copas de vino (en un adulto de 75kg de peso). Es decir, si uno se levanta a las 7AM y se mantiene  despierto durante el día,  a las 12 de la noche su performance en ciertas pruebas cognitivas y de coordinacion motora será peor que la de una persona bien descansada despues de apurarse tres copas de tinto, ingesta moderada, pero suficiente para dejar a un automovilista pernoctando en la comisaría. En ciertos tests de reacción el trabajólico puede ser peor,  un 50% más lento que Don Tintolio despues de su tercera copa.

Tres (copas) de tinto no parecen tan terribles como patrón de comparación, pero el efecto de la vigilia escala dramáticamente si el trabajólico resiste tres o cuatro horas más. Sin beber nada y machacando mucho, el trabajólico puede llegar a un nivel de performance comparable al de un adulto con 6 copas de vino recien empinadas. O sea, pasadas las 4AM, nuestro trabajólico trasnochado,  abstemio  y todo, estará tan cufifo como Garganta de Lata,  aunque bastante menos alegre. No es casualidad entonces que el 17% de los accidentes de tránsito se deben en alguna medida a la falta de sueño.

¿Como recuperar sueño? A favor del trabajólico juega el hecho de que no es necesario rehacer la totalidad de las horas de sueño perdidas para alcanzar la lucidez al día subsiguiente. Basta con un tercio, aunque desde luego el tercio debe sumarse a las las otras seis u ocho horas que va a exigir el cuerpo por decreto.

¿Y qué hacer cuando la modorra es insoportable y hay que rendir sí o sí? Muchos  hemos sufrido, por ejemplo,  el sopor post almuerzo de un viernes en la tarde, sobre todo si el intestino está procesando un plato de chuletas de chancho con porotos o algo por el estilo. A ellos, la doctora Sara Mednik del Salk Insitute les recomienda una siesta intensiva de unos veinte minutos.

Pero lo último en el recetario vespertino de los trabajólicos somnolientos es la "siesta de la cafeína" . Altamente recomendada! Los pasos son simples: tomarse un café cargado e inmediatamente irse a dormir por unos 15 minutos, no más. Al despertar, según los expertos (y también los practicantes, entre quienes me cuento), uno puede quedar como tuna. 15 minutos de siesta, con desconexión absoluta de las preocupaciones mundanas, son suficientemente reparadores y le dan tiempo a la cafeína para lograr su máximo efecto; un lapso más grande puede llevar al cerebro de vuelta a la modorra.  La sugerencia es especialmente recomendable para conductores nocturnos. Basta marinar el seso con unas tazas de nuestra droga favorita y  dormitar por 15 minutos para evitarse una fama más breve que la de Warhol (la  que nos nos otorgaría, achicharrados entre tandas comerciales, la sección policial del noticiero).


Enviado por jmhurtado ( Oct 04 2007, 08:55:08 PM GMT-04:00 ) Permalink

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